Un avance espectacular en la tecnología de bloques de máquinas

Con el primer monobloque del mundo para la parte húmeda, capaz de producir 100.000 botellas de agua de 0,5 litros por hora, Krones ha marcado un nuevo hito en la tecnología de monobloques.

La humanidad se enfrenta hoy en día a grandes desafíos que también afectan a la industria de la alimentación y las bebidas: el cambio climático, la alimentación de la población mundial, la gestión responsable de los materiales de envasado, por mencionar solo algunos.

En Krones, pensamos que el PET puede ayudar a dar respuesta a los problemas más acuciantes de nuestro tiempo. Y es que este tipo de envasado puede ser sostenible. Siempre y cuando, por supuesto, los materiales se fabriquen cuidando los recursos y se gestionen en un circuito cerrado. Este plástico no solo se puede reutilizar en un circuito cerrado; además, ofrece otras ventajas muy relevantes con respecto a otros tipos de envase: su peso es muy inferior, por lo que las botellas de PET tienen un impacto ambiental claramente menor al de otros materiales si deben transportarse a grandes distancias. Además, las botellas de plástico no se rompen. Esto supone una gran ventaja a la hora de transportarlas a regiones pobres del mundo que no cuentan, por ejemplo, con las mejores vías de comunicación, y que tienen un acceso muy limitado a agua potable limpia. Esta circunstancia agrava uno de los grandes retos a los que se enfrenta actualmente la humanidad: alimentar a la población mundial. Y es que, según la Fundación Alemana de Población Mundial, se prevé que en el año 2050 pueblen la Tierra unos 9.740 millones de personas – y será necesario garantizar que todas ellas puedan acceder, por ejemplo, a agua embotellada, así como a alimentos.

Para poder satisfacer la creciente demanda de agua envasada, las empresas embotelladoras necesitan máquinas con el rendimiento correspondiente. Contrariamente a la opinión general, en las líneas de mayor tamaño tanto el consumo de energía como el de fluidos por envase son mucho menores que en una combinación de varias máquinas con un rango de potencia medio.

Con el primer bloque de parte húmeda del mundo con un rendimiento de 100.000 botellas de agua de 0,5 litros por hora, Krones contribuye a avanzar en este sentido – y logra marcar un nuevo hito en la evolución de la tecnología de bloques de máquinas.

100.000 botellas de agua en una hora

El proceso básico de producción de un bloque de 100.000 unidades no se diferencia del de un ErgoBloc L convencional. Sin embargo, si se presta atención a las distintas máquinas que lo forman, se aprecian rápidamente algunas diferencias.

A través del sistema de alimentación de preformas, las piezas de PET en bruto llegan a la máquina sopladora Contiform 3 Speed. Esta máquina, que se perfeccionó en 2018, prescindía ya en aquel momento de la cámara compensadora de presión que se utilizaba habitualmente hasta entonces, y logró, con sus 2.750 envases por estación de soplado, establecer nuevos estándares de capacidad de producción y consumo de aire comprimido. Pero para llegar a una capacidad de producción total de 100.000 envases por hora y reducir de nuevo considerablemente las emisiones de CO2, fue necesario introducir en la máquina más innovaciones. Por eso, este bloque de alto rendimiento contiene ya algunos componentes de la cuarta generación de Contiform.

El eslabón que une la máquina sopladora a la llenadora: el Ergomodul

Para que se pueda mantener a la altura de la enorme capacidad de producción de la máquina sopladora, se han añadido al Ergomodul diferentes componentes, funciones y módulos adicionales optimizados. Así, por ejemplo, los dos conjuntos de etiquetado Contiroll utilizados y el buffer de etiquetas Multireel cuentan ahora con un nuevo sistema pulmón que mantiene la tensión de las etiquetas a un nivel máximo constante y garantiza de ese modo que se dan las condiciones ideales para poder usar etiquetas delgadas y, por tanto, más sostenibles. Otra de las características más destacadas de la máquina: la función “Si no hay botella, no hay etiqueta”. Si surge un hueco a la entrada de la etiquetadora, por ejemplo, a consecuencia de un rechazo para el control de calidad en la máquina sopladora, no se envían etiquetas al cilindro de vacío, y las barras de succión del cilindro de vacío ubicado antes del conjunto encolador se retiran. De este modo, no se desperdician etiquetas ni cola, y se evita que los huecos en el flujo de envases tengan un efecto negativo en la eficiencia de la línea.

Dos llenadoras y dos taponadoras. Pero una única máquina

Los mayores retos se plantearon durante el desarrollo de las llenadoras. Y es que la estrategia estándar según la cual “a mayor carrusel, mayor rendimiento” se ve limitada por la física. En algún momento, las masas que deben desplazarse y las fuerzas que actúan son simplemente demasiado grandes para mantener la estabilidad del proceso.  Para solucionar esto, se optó por equipar el bloque con dos unidades modulares de llenado y cerrado. Una idea que parece sencilla, pero que no resultó fácil llevar a la práctica: si bien es cierto que el llenado y el cerrado de las 100.000 botellas se divide a partes iguales entre dos unidades, también lo es que estas unidades forman parte de un único bloque con solo un terminal de válvulas y un clasificador de tapones.

El Modulfill Dual tiene unas 60 válvulas de llenado menos que las que necesitaría una solución de una sola llenadora para alcanzar la misma potencia.  Gracias a ello, esta llenadora ayuda a ahorrar espacio, porque tiene una estructura más reducida, a pesar de que ofrece un rendimiento casi un 20 por ciento más alto.

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